domingo, 25 de octubre de 2026

Ada Aurora Sánchez, estudiosa de las letras de Jaliscolimán

 



Pedro Valderrama Villanueva



Uno de los temas que más han despertado mi interés en el ámbito de las letras, desde hace más de dos décadas, además de la poesía contemporánea, los escritores del pasado y la vida editorial en Jalisco, es el trabajo de quienes realizan investigación literaria de manera autogestiva en las regiones Altos, Centro y Sur de nuestra entidad. A lo largo de este tiempo, he forjado grandes amistades con la mayoría de estos “gambusinos” de las letras, con quienes comparto las mismas pasiones por el rescate, el estudio y la difusión de la literatura regional. La entrega y pasión que estos estudiosos tienen por indagar en la vida y obra de numerosos autores del pasado es admirable por diferentes razones; por ejemplo, la gran mayoría de ellos realiza esta labor sin apoyos por parte de instituciones como la Universidad de Guadalajara y el Gobierno del Estado. Su trabajo se ha vuelto, desde mi perspectiva, en un claro ejemplo de cariño y entrega al terruño.



Algunos de estos inquietos indagadores del pasado literario desde el sur de Jalisco son: Ricardo Sigala, Fernando G. Castolo, Héctor Alfonso Rodríguez Aguilar, Carlos Axel Flores Valdovinos, Milton Iván Peralta, Didiana Sedano y Miguel Ángel López Barajas, en Ciudad Guzmán. José de Jesús Guzmán Mora, desde San Gabriel, y Guillermo Toval Vázquez, desde Autlán. Y Salvador Encarnación desde Zacoalco de Torres. Todos ellos, en conjunto, desde inicios del presente siglo, han producido materiales útiles entre antologías, selecciones, biografías, semblanzas, estudios particulares, rescates y artículos que, en muchos sentidos, están poniendo constantemente el ejemplo de cómo deben de realizarse estos menesteres al tratarse de la literatura que se produce regionalmente.

No obstante, junto a estos estudiosos de las letras, encontramos, un poco más al sur, en la capital del estado de Colima —entidad que históricamente ha mantenido un estrecho diálogo cultural con dicha región—, a un grupo de investigadores que, al igual que los antes mencionados, han realizado valiosas aportaciones al conocimiento y la difusión de su propia literatura. Sabemos que Ciudad Guzmán y Colima tienen un profundo vínculo histórico y cultural desde hace algunos siglos, y es justo en la literatura donde este diálogo se ha desarrollado a lo largo del tiempo. En décadas muy recientes editoriales como PuertAbierta, encabeza por Miguel Uribe, y Editorial Tierra de Letras, dirigida por Enrique Ceballos (incansable editor, investigador y bibliógrafo colimense) han llegado a ser los puentes por donde transitan los hacedores de las letras de ambos lados de la “frontera”. Por ello resulta fascinante conocer desde “este lado” quiénes son las figuras que también están en la constante búsqueda de desempolvar la tradición literaria de su terreño y quiénes son lo que están en perpetuo diálogo con lo que acontece dentro de este campo en Jalisco.

Además de Enrique Ceballos, coautor de numerosas bibliografías, antologías y compilaciones y cuya labor la ha realizado de manera constante y desinteresadamente con la única finalidad de difundir las letras colimenses, la investigadora Ada Autora Sánchez Peña, por su parte, se ha vuelto en una de las principales estudiosas y difusoras de la literatura de su entidad, pues basta con asomarse en su amplia producción bibliográfica para percatarse de que estamos ante otra apasionada por la escritura de su tierra. Ada Aurora Sánchez Peña es doctora en Letras Modernas por la Universidad Iberoamericana y se desempeña desde hace más de dos décadas como profesora-investigadora en la Universidad de Colima, desde donde se ha consagrado al estudio y difusión de la literatura del siglo XX de su estado. Es autora de libros individuales, compilaciones, coordinadora de numerosos volúmenes colectivos, además de poemarios y libros con sus narraciones. Entre su cuantiosa producción, algunos de los libros que podemos destacar de su autoría encontramos diversos trabajos dedicados a rescatar la vida y la obra de escritores del pasado de su entidad como Gregorio Torres Quintero, José G. Alcaraz y Agustín Santa Cruz.





Su primera incursión dentro del rescate y difusión de un autor del pasado es Terrena Cruz. Vida y obra de Agustín Santa Cruz (Universidad de Colima, 1998), Agustín Santa Cruz. Obra reunida (Universidad de Colima, 2008) y En una mañana así. Antología esencial de Agustín Santa Cruz (Gobierno del Estado de Colima, 2008), escritos en coautoría con Marco Jauregui; posteriormente da a conocer Palabra que arde. Griselda Álvarez: vida, política y literatura (Universidad de Colima, 2014), un libro coordinado al lado de Elizabeth Vivero. Así también compiló Veintidós poetas de Colima. Parota de sal, antología (PuertAbierta, 2019); Labio sediento. Poesía. José G. Alcaraz (Universidad de Colima, 2021); también fue coordinadora, al lado de Martha Piña Zentella, del volumen Literaturas regionales: un asomo a la poesía del Pacífico mexicano (Universidad de Colima, 2025). Es también autora de numerosos capítulos de un sinfín de libros colectivos sobre literatura y de cuantiosos artículos que ha dado a conocer en periódicos y revistas de Colima y otras latitudes desde mediados de la década de 1990.





Ada Aura Sánchez, asimismo, ha contribuido a las letras del sur de Jalisco mediante la edición del libro María Cristina Pérez Vizcaíno. Obra poética (PuertAbierta, 2019), realizada en colaboración con Vicente Preciado Zacarías, quien previamente publicó Antología poética: María Cristina Pérez Vizcaíno (Universidad de Guadalajara, 1999). En este trabajo, Ada Aura y Preciado Zacarías reúnen la poesía de la poeta de origen zapotlense, quien en vida dio a conocer poemarios como Atabal (1948) y El asalto (1952). La estudiosa colimense ofrece aquí un estudio muy completo sobre su vida y puntualiza las características de la autora jalisciense. En pocas palabras, María Cristina Pérez Vizcaíno. Obra poética constituye una aportación mayúscula al conocimiento de las letras de la región sur de nuestra entidad.





En suma, la labor incansable de estos “gambusinos” del sur de Jalisco y de sus pares en Colima —como la que viene realizando Ada Aurora Sánchez Peña— demuestra que la memoria literaria de nuestras regiones no depende necesariamente del respaldo institucional, sino del profundo amor al terruño de sus apasionados investigadores. El puente cultural tendido a través de este diálogo constante entre ambas tierras no sólo dignifica la investigación, sino que garantiza que las voces de nuestro pasado permanezcan vivas, demostrando que rescatar la literatura regional es, en el fondo, un acto indispensable de identidad.



No hay comentarios.:

Publicar un comentario

Popular Posts