jueves, 30 de julio de 2026

Óscar Restrepo y la utopía del poeta latinoamericano

 



Una noche, una noche toda llena de perfumes, de murmullos
y de música de alas. Una noche en que ardían en la sombra
nupcial y húmeda, las luciérnagas fantásticas”

José Asunción Silva


Ing. Francisco Javier Sánchez Gómez*



Octavio Paz (1914 -1998) en su obra “El arco y la lira” define al poeta como un ser marcado por el deseo, un buscador de la realidad oculta y alguien que transforma la palabra común en una revelación espiritual. Óscar Restrepo, a sus 25 años, ganó un premio de poesía y logró publicar dos libros; ya con más de 50 años, vive atrapado en las obligaciones de su manutención, el alcoholismo y el no reconocimiento. Restrepo adora con profundidad al poeta colombiano José Asunción Silva (1865-1896), y libra una de las más grandes luchas, el poderse adaptar a una sociedad que excluye a este tipo de talentos.



Óscar Restrepo es el personaje principal del filme “Un poeta” de Simón Mesa Soto (1986 - ~), director, productor y guionista colombiano. Dicha película ha sido merecedora de diversos reconocimientos internacionales, como el Premio del Jurado, Un Certain Regard, en el Festival de Cannes, Francia. Diversos premios en el Festival Internacional de Cine de San Sebastián, España. Festival de Cine de El Gouna, Egipto. Festival de Cine de Lima PUCP, Perú. Festival Internacional de Cine de Santiago, SANFIC, Chile, y el Festival Internacional del Nuevo Cine Latinoamericano de La Habana, Cuba, entre otros.

“Un poeta” es una obra que se pudiera definir como comedia negra, con una excelente actuación de Ubeymar Ríos; profesor, gestor cultural y actor (1971 - ~), el cual interpreta al poeta Oscar Restrepo, siendo esta obra un proyecto que revitaliza todo el cine colombiano y de América Latina, y se separa de los temas recurrentes en la región. La realidad que refleja por medio del absurdo, la comedia y los hechos triviales. Es un elemento de identificación de masas que se convierte en un espejo de lo que somos.


En dicha narrativa nos enfrentamos a la realidad del poeta: ¿Es necesario el reconocimiento para definir esta acción humana, el solo hecho de crear nos convierte en poetas, o tan solo cuando los demás lo reconocen? En este contexto nos adentramos en ese mundo de los intelectuales y los promotores culturales y literarios, que producen cursos, pequeñas publicaciones, buscan fondos. Para que el acto poético pueda sobresalir y divulgarse, muchas veces con éxitos efímeros, pero siempre con la esencia del esfuerzo y del reconocimiento mutuo, que en el último de los casos es el que los mantiene a flote. En la película irrumpe de manera repentina el personaje llamado Yurlady, interpretado por la joven Rebeca Andrade. Dicha joven es alumna de Óscar Restrepo, quien toma el trabajo de profesor, presionado por la familia y por la situación paupérrima de su economía. Ella es una poeta innata, la cual tiene un objetivo en la vida: ser una madre de familia y dedicarse al estilismo de tiempo completo. Óscar la apoya para que sea la revelación poética del lugar, como un fenómeno de proyección psicológica, que subsana el fracaso general de nuestro poeta protagonista. Ella y su familia aprovechan la situación, ya que su hogar está repleto de niños, de familia en reducido espacio y de necesidades. Así que fructifican cualquier momento para venderle libros viejos, pedirle alimentos y requerir cualquier beneficio inmediato. Hasta que ocurre un incidente, y Óscar se convierte en victimario de Yurlady a causa de su buena fe. Así que comienza una avalancha de descalificaciones y maltratos a nuestro mártir quijotesco. Digno protocolo de nuestra sociedad enajenada por redes sociales y de luchas ajenas libres de análisis, cuyo sabor de linchamiento mediático le da el ufano medio al humano de celebrarse bueno.





La vida personal del poeta es la representación arquetípica del “Poeta”, producto de romantizar lo bohemio, quizás fruto de los poetas malditos (1857-1891) y reencumbrado por Charles Bukowski (1920–1994) máximo exponente contemporáneo de este estilo de vida. Restrepo vive encadenado a su madre, que funge como su principal proveedora; el alcoholismo es su refugio, su antigua pareja y su hija lo detestan, la familia lo cataloga como un vago desempleado, así como una carga, a quien consideran en ocasiones solo porque su madre vive, y cuentan el tiempo para correrlo definitivamente de la casa materna. La tristeza, el desencanto de la vida, el sentirse superior solo porque el sufrimiento es su bandera y la literatura su esencia, la catarsis de sentirse fracasado. Todo esto es el caldo de cultivo que nos permite catalogar al “Poeta”; al verdadero poeta, dirían algunos. Quien su máximo logro sería el convertirse en mártir suicida e inmortalizarse después del descubrimiento ajeno muchos años después.

La película también contempla, de modo actoral y real, la tendencia de la cultura latinoamericana, que necesita la aprobación extranjera; el colonialismo de la intencionalidad psicológica que encumbra la aprobación del europeo o el gringo, para que el hecho cultural o artístico sea reconocido. En el filme, la presencia de una extranjera, generadora de apoyos económicos, que interfiere en la creación poética de Yurlady, condicionando su creación literaria a los problemas sociales que consume el extranjero. Así mismo, el filme en realidad necesitó que el Festival de Cannes lo premiara para que se diera a conocer de forma masiva en su patria y en todos los países de Latinoamérica; así mismo, ya se espera un remake estadounidense aprobado por el director, ya que para los estadounidenses sería imposible identificarse con actores colombianos “meo juicio”.





En fin, le pido al estimado lector que pueda ver esta obra, y que sus compases de risa y sufrimiento le puedan alimentar el sano juicio de su entorno, para visualizar futuros prometedores si el destino así lo quisiese. Concluyo este artículo como concluye esta película, con el siguiente poema de Restrepo:



Heme aquí, un hombre

Anticuado dinosaurio

Portador de agravios

Merecedor de condenas

Frágil soñador

Mas no pierdan su fe

En este poeta triste

Que está intentando escribir

Un poema feliz.




*Consocio del Capitulo Sur, de la Benemérita Sociedad de Geografía y Estadística del Estado de Jalisco.



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