lunes, 27 de julio de 2026

Los hitos urbanos que propiciaron el crecimiento de la ciudad

 




Fernando G. Castolo*


Cuando la vieja población de Santa María de la Asunción de Zapotlán se fundó por los peninsulares, la misma estimuló un crecimiento norte-sur, siguiendo el trazo del Camino Real, hoy arteria conocida como Federico del Toro-Primero de Mayo. Esta arteria dio paso a la fundación de dos importantes barrios: hacia el norte San Antonio y hacia el sur San Pedro. Para unir a los dos barrios y darle continuidad a este Camino, se construyó un primer puente para cruzar el arroyo de aguas corrientes conocido como Los Guayabos.



El gran problema al que se enfrentó la población para continuar con ese lógico crecimiento es que hacia el norte se tenía la barrera natural de la Laguna, mientras que al sur se tenía la barrera natural de El Pedregal. Entonces, la ciudad empezó a explayarse hacia el poniente. Para salvar nuevamente el citado arroyo de Los Guayabos, se construyó un segundo puente, al que se le instaló una caseta de cobro de peaje. A esta caseta la gente le denominó "La Casita"; entonces, a la arteria que nació desde ese punto hacia el sur se le conoció como "Las Casitas" o "Las Casas", misma que hoy se denomina como "Constitución".


A partir de este momento la ciudad gestó novedosos trazos urbanos hacia el poniente, no pudiéndolo hacer hacia el oriente por motivo de la barrera natural de la montaña que nos cobija. La construcción de la ciudad tiene sus episodios muy bien definidos, logrando, con el transcurrir de los años, un particular rostro que hoy es parte esencial de su identidad.


*Cronista Oficial de Zapotlán el Grande.


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