domingo, 4 de enero de 2026

San Gabriel, Jalisco, 450 años de historia

 



José de Jesús Guzmán Mora*



GABRIELENSE, es todo ciudadano originario de San Gabriel, Jalisco, incluso aquéllos que, sin haber nacido aquí, se identifican y se sienten orgullosos del lugar, promoviendo su historia, cultura y tradiciones, se han caracterizado por ser hospitalarias, amables con los visitantes; quienes se han arraigado en este pueblo, se han integrado y consolidado como hijos de esta comunidad.



A lo largo de cuatro centurias y media de haberse fundado San Gabriel, este lugar se ha transformado hasta alcanzar un gran progreso en los ámbitos educativo, económico, industrial, político, social y cultural. Fue necesario que sus pobladores sumaran esfuerzos y voluntades, que dedicaran su tiempo, su vida y sus energías a transformar a San Gabriel hasta convertirlo en un pueblo noble, culto y leal, como lo dice su escudo de armas.

En cada una de las localidades hay gente buena, trabajadora y honesta, testigos del crecimiento de los gabrielenses. Los jóvenes cada día se involucran más en la vida cultural, política y social, al contribuir a la preservación del medio ambiente y resolver los retos que enfrenta la comunidad.

San Gabriel es un pueblo muy tradicional, desde las primeras horas de la mañana comienza a escucharse el ir y venir de la gente trabajadora, el pueblo es muy dado a las fiestas religiosas y paganas.





450 AÑOS DE FÉ, CULTURA Y TRADICIÓN. En el presente año 2026, el pueblo de San Gabriel, Jalisco, cumple 450 años de haber sido fundado -en 1576- por indígenas provenientes de Amula, pueblo prehispánico situado en las faldas del Nevado de Colima, próximo a la comunidad de El Jazmín, por lo que tendremos la oportunidad de celebrarlos con la hermandad de los pueblos de Jalisco.






Eso nos da la coyuntura de elogiar el legado que nos identifica como gabrielenses; el arraigo que genera en quienes no viven aquí y lo que nos marca en el corazón al sentirnos orgullosos de ser llamados de esa manera: gabrielenses.

Por ello, la importancia de las actividades religiosas, cívicas y culturales que promueven cotidianamente el simbolismo del escudo de armas de esta tierra, y que nos identifica como ciudad noble, culta y leal, que tanto nos enorgullece. Todo lo que se genere con esta fecha conmemorativa, tendrá la finalidad de dar a conocer a las nuevas generaciones, su historia, su cultura, sus tradiciones, su política, patrimonio natural y cultural, los distinguidos personajes y su enorme religiosidad.

Sin duda, las autoridades civiles y religiosas, junto con la ciudadanía, pondrán su mejor esfuerzo para enaltecer lo más trascendente del municipio, a través de la historia y la cultura que hemos heredado de quienes nos antecedieron.





La autoridad municipal, a través de su cotidiana tarea tiene en sus manos el presente y el futuro de los gabrielenses, al que debemos contribuir -de manera solidaria- sociedad y gobierno para un mejor San Gabriel.

En tanto que la autoridad religiosa, pondrá de manifiesto los hechos de la fundación, los más sobresalientes ocurridos en más de doscientos años de la erección de la parroquia, suceso ocurrido en 1814, y los efectos positivos de aquella incipiente evangelización iniciada en 1533 por fray Juan de Padilla.

UN POCO DE HISTORIA. La historia de San Gabriel no solo la escriben quienes aquí habitan, sino también sus hijos ausentes, historia manifestada a través de su variada cultura y antiguas tradiciones. A lo largo de cuatro centurias y media de haberse fundado San Gabriel, este lugar se ha transformado hasta alcanzar un gran progreso en los ámbitos educativo, económico, industrial, político, social y cultural.






A lo largo de los años, una de las fiestas más populares y concurridas en el pueblo de San Gabriel, ha sido la dedicada al Señor de la Misericordia de Amula, durante enero. Se ha hecho una gratísima tradición el reparto de las “décimas” el primer domingo del mes, en cada uno de los barrios, mismas que son dignas de colección por su extraordinaria calidad. De parte de la parroquia se envía a todos los hijos ausentes.

Comienzan estos grandes festejos con “… un repique de campanas”, en los siguientes días hay peregrinaciones locales y foráneas durante nueve días. Quienes participan en ellas, se preparan con gran entusiasmo durante todo el año, con el fin de que salgan lo mejor posible. Estas peregrinaciones religiosas son invariablemente encabezadas por una banda de música, especialmente la “Ireneo Monroy”, la chirimía no puede faltar.

Durante el novenario hay misas, confirmaciones, primeras comuniones, para culminar el tercer domingo del mes, con la concelebrada misa de función, a la que asiste el Señor Obispo de Ciudad Guzmán, sacerdotes con raíces gabrielenses y muchos presbíteros que son invitados especiales.





Por demás atractivas resultan la peregrinación de los hijos ausentes el sábado -día de la víspera- y el desfile de carros alegóricos el domingo por la tarde, para “cerrar con broche de oro” las hermosas fiestas. Hay abundancia, durante estos días, de pequeños comercios, juegos mecánicos, puestos de comida y bebida, frutas, venta de artículos para la cocina, ropa y calzado, cobijas, aparatos electrónicos, pirotecnia, etc.
Se hace propicia la ocasión para saludar a los hijos ausentes, quienes vienen a visitar a sus familiares, a los amigos de la infancia, a los compañeros de escuela; e indudablemente a postrarse ante las plantas del Señor de la Misericordia de Amula.

Terminadas las fiestas religiosas, comienza la feria taurina el tercer domingo, se prolongan nueve o diez días. Los bailes populares y la algarabía son imprescindibles.

Visite San Gabriel, será bienvenido. Le recibiremos como usted se merece.

*Consocio del Capítulo Sur de la BSGEEJ, A. C.



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