José de Jesús Guzmán Mora*
GABRIELENSE,
es todo ciudadano originario de San Gabriel, Jalisco, incluso
aquéllos que, sin haber nacido aquí, se identifican y se sienten
orgullosos del lugar, promoviendo su historia, cultura y tradiciones,
se han caracterizado por ser hospitalarias, amables con los
visitantes; quienes se han arraigado en este pueblo, se han integrado
y consolidado como hijos de esta comunidad.
A
lo largo de cuatro centurias y media de haberse fundado San Gabriel,
este lugar se ha transformado hasta alcanzar un gran progreso en los
ámbitos educativo, económico, industrial, político, social y
cultural. Fue necesario que sus pobladores sumaran esfuerzos y
voluntades, que dedicaran su tiempo, su vida y sus energías a
transformar a San Gabriel hasta convertirlo en un pueblo noble, culto
y leal, como lo dice su escudo de armas.
En cada una de las
localidades hay gente buena, trabajadora y honesta, testigos del
crecimiento de los gabrielenses. Los jóvenes cada día se involucran
más en la vida cultural, política y social, al contribuir a la
preservación del medio ambiente y resolver los retos que enfrenta la
comunidad.
San Gabriel es un pueblo muy tradicional, desde las
primeras horas de la mañana comienza a escucharse el ir y venir de
la gente trabajadora, el pueblo es muy dado a las fiestas religiosas
y paganas.
450 AÑOS DE FÉ, CULTURA Y TRADICIÓN. En el
presente año 2026, el pueblo de San Gabriel, Jalisco, cumple 450
años de haber sido fundado -en 1576- por indígenas provenientes de
Amula, pueblo prehispánico situado en las faldas del Nevado de
Colima, próximo a la comunidad de El Jazmín, por lo que tendremos
la oportunidad de celebrarlos con la hermandad de los pueblos de
Jalisco.
Eso
nos da la coyuntura
de elogiar el legado que nos identifica como gabrielenses; el arraigo
que genera en quienes no viven aquí y lo que nos marca en el corazón
al sentirnos orgullosos de ser llamados de esa manera: gabrielenses.
Por ello, la importancia de las actividades religiosas,
cívicas y culturales que promueven cotidianamente el simbolismo del
escudo de armas de esta tierra, y que nos identifica como ciudad
noble, culta y leal, que tanto nos enorgullece. Todo
lo que se genere con esta fecha conmemorativa, tendrá la finalidad
de dar a conocer a las nuevas generaciones, su historia, su cultura,
sus tradiciones, su política, patrimonio natural y cultural, los
distinguidos personajes y su enorme religiosidad.
Sin
duda, las autoridades civiles y religiosas, junto con la ciudadanía,
pondrán su mejor esfuerzo para enaltecer lo más trascendente del
municipio, a través de la historia y la cultura que hemos heredado
de quienes nos antecedieron.
La autoridad municipal, a través
de su cotidiana tarea tiene en sus manos el presente y el futuro de
los gabrielenses, al que debemos contribuir -de manera solidaria-
sociedad y gobierno para un mejor San Gabriel.
En tanto que la
autoridad religiosa, pondrá de manifiesto los hechos de la
fundación, los más sobresalientes ocurridos en más de doscientos
años de la erección de la parroquia, suceso ocurrido en 1814, y los
efectos positivos de aquella incipiente evangelización iniciada en
1533 por fray Juan de Padilla.
UN
POCO DE HISTORIA. La
historia de San Gabriel no solo la escriben quienes aquí habitan,
sino también sus hijos ausentes, historia manifestada a través de
su variada cultura y antiguas tradiciones. A
lo largo de cuatro centurias y media de haberse fundado San Gabriel,
este lugar se ha transformado hasta alcanzar un gran progreso en los
ámbitos educativo, económico, industrial, político, social y
cultural.
A
lo largo de los años, una de las fiestas más populares y
concurridas en el pueblo de San Gabriel, ha sido la dedicada al Señor
de la Misericordia de Amula, durante enero. Se ha hecho una gratísima
tradición el reparto de las “décimas” el primer domingo
del mes, en cada uno de los barrios, mismas que son dignas de
colección por su extraordinaria calidad. De parte de la parroquia se
envía a todos los hijos ausentes.
Comienzan estos grandes
festejos con “…
un repique de campanas”, en
los siguientes días hay
peregrinaciones
locales y foráneas durante nueve días. Quienes participan en ellas,
se preparan con gran entusiasmo durante todo el año, con el fin de
que salgan lo mejor posible. Estas peregrinaciones religiosas son
invariablemente encabezadas por una banda de música, especialmente
la “Ireneo
Monroy”, la
chirimía no puede faltar.
Durante el novenario hay misas,
confirmaciones, primeras comuniones, para culminar el tercer domingo
del mes, con la concelebrada misa de función, a la que asiste el
Señor Obispo de Ciudad Guzmán, sacerdotes con raíces gabrielenses
y muchos presbíteros que son invitados especiales.
Por demás
atractivas resultan la peregrinación de los hijos ausentes el sábado
-día de la víspera- y el desfile de carros alegóricos el domingo
por la tarde, para “cerrar con broche de oro” las hermosas
fiestas. Hay abundancia, durante estos días, de pequeños comercios,
juegos mecánicos, puestos de comida y bebida, frutas, venta de
artículos para la cocina, ropa y calzado, cobijas, aparatos
electrónicos, pirotecnia, etc.
Se hace propicia la ocasión
para saludar a los hijos ausentes, quienes vienen a visitar a sus
familiares, a los amigos de la infancia, a los compañeros de
escuela; e indudablemente a postrarse ante las plantas del Señor de
la Misericordia de Amula.
Terminadas las fiestas religiosas,
comienza la feria taurina el tercer domingo, se prolongan nueve o
diez días. Los bailes populares y la algarabía son
imprescindibles.
Visite San Gabriel, será bienvenido. Le
recibiremos como usted se merece.
*Consocio del Capítulo Sur de la BSGEEJ, A. C.


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