Además,
¿cómo vamos a enfrentamos con los aparentes fracasos o éxitos?
¿Podemos ahora aceptar y ajustarnos a cualquiera de ellos sin
desesperación ni arrogancia? ¿Podemos aceptar la pobreza, la
enfermedad, la soledad y la aflicción con valor y serenidad?
¿Podemos contentarnos, sin vacilar, con las satisfacciones más
humildes, pero a veces más duraderas, cuando nos vemos privados de
los logros más brillantes y espectaculares?
Después
que encontré a A.A. y dejé de beber, tardé algún tiempo en
entender por qué el Primer Paso contiene dos partes; mi impotencia
ante el alcohol y la ingobernabilidad de mi vida. De la misma manera,
por mucho tiempo yo creía que para estar acorde con los Doce Pasos,
me bastaba “llevar este mensaje a los alcohólicos”. Esto era
apresurar las cosas. Me estaba olvidando de que había un total de
Doce Pasos y además que el Duodécimo Paso tenía más de una parte.
Por fin me di cuenta de que para mí era necesario “practicar estos
principios” en todos los aspectos de mi vida.
Al practicar completamente todos los Doce Pasos, no solamente me mantengo sobrio y ayudo a otro a lograr la sobriedad, sino que también transformo mis dificultades con la vida en una alegría de vivir.

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