martes, 22 de septiembre de 2026

50 años de creación de la Preparatoria Regional de Ciudad Guzmán

 



Víctor Hugo Prado



Celebramos los 50 años de creación de la Preparatoria Regional de Ciudad Guzmán, como dependencia directa de la Universidad de Guadalajara. Fundada en 1976, fue la segunda escuela de educación media superior de la Universidad en el interior del estado, después de la de Autlán. Era rector el arquitecto Jorge Enrique Zambrano Villa.


Aquel acontecimiento significó mucho más que la apertura de una escuela: sentó las bases para que la educación media superior llegara a cada vez más jóvenes y que el derecho a estudiar dejara de ser una posibilidad reservada para quienes vivían en Guadalajara.

Cincuenta años después, son muchas las historias que caben dentro de sus aulas. Egresados, alumnos, profesores, trabajadores administrativos, jubilados, padres de familia y autoridades tenemos alguna que contar. Para algunos, la preparatoria fue el lugar donde descubrieron la profesión que habría de acompañarlos toda la vida; para otros, el espacio donde nacieron amistades que aún perduran, apareció el primer amor o se descubrió la pasión por el deporte, la ciencia, las matemáticas, la física o la filosofía. Otros encontraron ahí su vocación política, sindical o académica.

Al final, todo es historia. Y cuando la historia se desvela, nos permite comprender mejor los contextos, reconocer las razones, valorar las partes y, sobre todo, dimensionar el significado del conjunto.

En mi caso, son muchas las historias que podría contar, pero hoy quiero detenerme en una.




Era 1989 cuando tuve la oportunidad de incorporarme a un cargo directivo desde el que apoyaba tareas administrativas y de mantenimiento de la dependencia. En la Universidad acababa de asumir la Rectoría el licenciado Raúl Padilla López, a quien guardo un especial reconocimiento por sus aportaciones a la educación media superior y superior de Jalisco.

En su primer año de gestión planteó una profunda transformación universitaria: sustituir el modelo de escuelas y facultades por uno departamental, regionalizar la educación creando centros universitarios que ofrecieran diversas opciones de carreras en los principales polos de desarrollo del estado e impulsar un crecimiento académico sin precedentes. La propuesta encontró respaldo, pero también una fuerte oposición que llegó a exigir la renuncia del rector.

En Ciudad Guzmán, junto con muchos profesores cuyos nombres guardo con gratitud en la memoria, defendimos la reforma. Defendimos también al rector y, sobre todo, la institucionalidad universitaria. Hubo ataques personales, debates intensos y una lucha que llegó al Consejo General Universitario. Convencimos a sectores sociales, padres de familia y estudiantes de que aquella reforma representaba una oportunidad histórica para abrir las puertas de la Universidad a muchos más jóvenes.




La reforma finalmente se hizo realidad y con ella nació su mayor legado: la Red Universitaria de Jalisco.

Hoy, al mirar esos cincuenta años, comprendo que también nosotros somos parte de esa historia. Y quizá ese sea el verdadero privilegio de pertenecer a una institución: saber que, en algún momento, nuestras propias decisiones ayudaron a construir el futuro de otros.


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