domingo, 5 de julio de 2026

El relato que conmovió los corazones de todo un pueblo

 


Fernando G. Castolo*



La historia de San José de Zapotlán es una de las más misteriosas del México novohispano. El relato que nos fue heredado dice que un viejo arriero pernoctó en la Cofradía de Españoles de Nuestra Señora del Rosario. Ahí, pagó los servicios para descansar y comer algo, dado que venía de una jornada que lo había agobiado. Sus bestias, igualmente fueron alimentadas. A la mañana siguiente el viejo arriero había desaparecido, dejando las bestias y la carga que traía consigo.



Los cofrades fueron avisados sobre el particular caso y decidieron guardar la carga en espera de que alguien reclamara lo que traía el viejo arriero. Los días se hicieron semanas y las semanas se hicieron meses y nadie reclamó la carga. Entonces, los cofrades mandan llamar al señor Cura para que él decida qué procedería hacer con la carga.

El Cura acude y delante de él se descubre la carga contenida en cajas de madera. La muchedumbre ahí expectante quedó azorada, al igual que el sacerdote, viendo que dentro de esas cajas se asomaba una hermosa talla de madera que representaba a San José. Se procedió inmediatamente a prorratear en la región sobre el hallazgo. Nadie respondió. Entonces el señor Cura interpretó como milagroso el hallazgo, sabiendo que el pueblo de Zapotlán requería de un protector contra los temblores, a lo que es tan propenso su suelo.






Así lo hizo saber al vecindario y, en una gran procesión, la feligresía trasladó en hombros a San José hasta la parroquia. Tiempo después, se supo, por boca del encargado de la propia Cofradía, que la imagen escultórica era igual, físicamente, a la del arriero. San José había traído para los zapotlenses su propia representación para cuidarnos y protegernos de las inclemencias de índole natural.

El pueblo de Zapotlán nunca más tuvo miedo de enfrentar los embates que azotaban el valle, y San José muy pronto se hizo famoso, por sus milagros, en toda la comarca. Desde entonces, decretó Antonio Ochoa Mendoza: "tan juntos van, Él, San José de Zapotlán, y Zapotlán de San José".

*Cronista Oficial de Zapotlán el Grande.


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