Dr. Enrique García González*
Por los años cincuenta y sesenta (y posteriormente), las comidas tradicionales en este pueblo eran vender birria de chivo por las tardes y por las noches en uno de los costados de la plaza principal. Se recuerda a los señores J. Félix Sahagún, J. Jesús Guevara y otro señor de apellido Bañales, quienes llevaban la birria en un cajón de madera y el aviso de iniciar la venta de la birria consistía en golpear el cajón que contenía la birria con el lomo del cuchillo. a los lados de la mesa estaban las señoras que vendían tortillas calientitas hechas a mano utilizando sus respectivos comales: las tortillas las llevaban en una olla de barro y ellas mismas llevaban platos burdos de guanajuato que prestaban a la persona que les compraban las tortillas y ahí le servían los birrieros su producto calientito.
También se vendían en aquel entonces (y todavía) en la plaza principal las tradicionales y sabrosas carnitas (también con el nombre de fritas), hechas por el Sr. José Vidrio, con carne de cerdo en un cazo grande de cobre, sentado sobre tres piedras duras de consideración tamaño, batiéndolas el señor Vidrio frecuentemente hasta llegar a su punto este famoso platillo. Fallecido don José, siguió la tradición su hijo Manuel y al fallecer éste, continúa la tradición su hijo de nombre Aarón atendiendo al público al mediodía y también por la noche cerca de la plaza principal, en un local. En la época del Sr. José Vidrio, empezó a vender barbacoa (una comida muy parecida a la birria), un señor cuyo nombre no se recuerda pero lo apodaban “la lindra”. Actualmente hay dos o tres personas del pueblo que siguen con la tradición de hacer birrias de chivo, borrego y ternera, pero no para vender al público, sino por pedido en caso de fiestas particulares como son matrimonios, terminación de cursos de alguna escuela o cuando alguna señorita cumple quince años.
Todavía sigue la tradición de hacer chicharrones para venta al público al mediodía en locales propios, es el caso de los señores con este oficio, Hugo Basulto, Luis Sánchez, Guillermo Godinez y la familia Sánchez Guízar.
Se recuerda a las señoras Vicenta Vaca y Francisca Bravo, quienes llegaban a la plaza principal cargando su bracero, su meza y su tina con platos para vender pozole, tostadas y sopitos. Igualmente las señoras de apellido Villarruel, hacían y vendían lo mismo.
Actualmente, solo el recuerdo queda de las señoritas Carmen, María Guadalupe (ya fallecidas) y Vicenta, quienes tenían cenaduría en su casa donde vendían pozole, tostadas de lomo y de pata y sopitos fritos en el comal al gusto de los clientes. los domingos también vendían tamales y atole. Otras personas se dedicaban a vender tamales de ceniza por las calles del pueblo.
Todavía una que otra persona recuerda a la señora Carmen Regalado quien por las mañanas salía a vender por las calles del pueblo camotes enmielados y tatemados, gorditas de polvo, encaladas, tamales de ceniza y de elote. De esto sacaba la señora para vivir, porque se sabe que este oficio lo inició desde jovencita.
También viene a la memoria las señoritas Carmen y Sara López, quienes tenían una cenaduría, donde vendían pozole, tostadas, sopitos, enchiladas, tacos al comal y los sábados, tamales y atole.
Otra comida que se está haciendo tradicional en este pueblo de unos años para acá, son los chamorros que hace el Sr. Juan Manuel Medina y su señora Agueda Peña González. Esta comida consiste en un adobo de carne de cerdo, utilizando las cuatro patas de este animal. La gente les llama chamorros.

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