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jueves, 23 de abril de 2026

Mosaico literario del sur de Jalisco II: la tradición de los rescatadores de rescatistas

 




Milton Iván Peralta



Siempre han dicho que las segundas partes no son buenas… pero este libro de “Mosaico literario del sur de Jalisco. Voces y paisajes de una tierra de escritores. Volumen II”, (Keli Ediciones 2026, coordinador Pedro Valderrama) nos muestra que no siempre es así, las segundas partes pueden ser buenas o mejores que sus antecesores, en este caso era necesario seguir contando las historias de esos personajes que están casi en el olvido.



Siempre hay una primigenia idea de ¿para qué escribir? Y una más interesante ¿para qué investigar a los que escribieron en el pasado? ¿Para que rescatar aquellos que fueron cubiertos por el polvo del olvido? Y ya que lo estas haciendo sale la duda ¿vale la pena rescatar este autor que esta a la orilla del olvido?

Estas son algunas de las preguntas con la que me encuentro frecuentemente, a veces de frente cuando alguien más me lo dice, algunas otras ocasiones nace desde el interior, cuando me cuestiona el ¿para qué? Y una que otra vez cuando lo leo, con personas que, al parecer tienen las mismas dudas, como es el caso del maestro Pedro Valderrama lo cuestiona:





¿qué ocurre con los que hacen investigación literaria? (…) ¿Quién en sus cinco sentidos dedica sus horas libres a ensuciarse las manos con polvo de libros y documentos antiguos depositados en librerías de viejos, pasar horas en archivos y hemerotecas, y, para acabarla de amolar, invertir sus propios recursos para adquirir materiales bibliográficos para estas investigaciones? ¿Y a cambio de qué?

(“Mosaico literario del sur de Jalisco. Voces y paisajes de una tierra de escritores. Volumen I”, (Keli Ediciones 2025, coordinadora Andrea Reynoso )


Pedro Valderrama es un buscador no solo de los que hacen literatura, sino como él mismo lo definió “esos otros que hacen literatura”, refiriéndose a la parte de investigación “los estudiosos, los rescatistas, que son la parte importante de nuestra literatura”.





El primer volumen, “Mosaico literario del sur de Jalisco. Voces y paisajes de una tierra de escritores. Volumen I”, fue una sorpresa importante, dejó un grato sabor de boca, pero también algunos comentarios como: faltó escribir sobre fulanito, por qué nadie escribió sobre sutanito, a lo que quedó claro que un solo libro no abarcaría a todos los que únicamente en la región sur han escrito y están casi olvidados, es más, haría falta una enciclopedia para poder hablar de estos personajes y sobre todo de quienes los investigan.

El reto, nuevamente, fue nuevamente tomado por Andrea Reynoso y Pedro Valderrama, pusieron manos a la obra para hacer este segundo libro, aumentando los autores invitados, en donde no se repite el tema, ni al rescatado, nos deja entrever lo que ya sabíamos, faltarán más volúmenes para hablar únicamente de los autores del sur de Jalisco, pero el camino ya se va trazando y con buen ritmo.


Este nuevo volumen abre con Didi Sedano, donde nos habla de su gran pasión: Refugio Barragán de Toscano; nos deja ver que estamos lejos aún de conocer la obra completa de esta inacabable escritora, donde cada vez que se nos presenta nos damos cuenta de su importancia de la nueva “hija adoptiva de Zapotlán el Grande”.





Didi nos comparte un poema inédito “La República y Juárez”, donde tuvo el honor nuestra rescatista de tener en sus manos los originales y transcribirlos, ya que “no existe registro alguno de haber sido publicado y, dada la fecha que muestra en su encabezado (julio 18 de 1903)”, podríamos decir que es una novedad literaria de 123 años.

Sabemos que doña Refugio Barragán de Toscano, escribió novela, cuento, poesía, ensayo, literatura infantil, periodismo, además de científica, promotora cultural y ayudó a introducir el cine en México, muy completa, pero falta conocer mucho más de ella.

Como lo dice José Luis Martínez “muy leída y estimada aún”, (Literatura femenina, pp 339), hasta hoy en día sigue siendo estimada y querida.

El segundo texto versa sobre otra mujer que escribió en Zapotlán: EVA, o como es su nombre María Esperanza Valdovinos Rodríguez, oriunda de Sayula, pero radicada en Ciudad Guzmán, donde el cronista, Fernando G. Castolo, nos da a conocer a esta mujer que publicó en el periódico Plus Ultra en la década de los treinta.






En sus páginas apareció con el acrónimo de EVA, en donde mostró su prosa poética defendiendo y reclamando un espacio para las mujeres con “su bella prosa es evocadora al alma, a la fragilidad del alma, a la aspiración conmovida en la superación de las tragedias humanas”.

El cronista, en su trabajo nos da a conocer algunos fragmentos de los poemas donde habla en algunos casos de la “emancipación de la mujer”, del paisaje, de los sentimientos. EVA tenía 24 años cuando comenzó con estas publicaciones que duraron un año, del jueves 19 de noviembre de 1931, al jueves 22 de diciembre de 1932.

Casó con otro intelectual, José Manuel Ponce, con quien trabajó por la cultura local, impulsando los Juegos Florales y al grupo cultural Arquitrable.





El cronista de San Gabriel, José de Jesús Guzmán Mora, nos habla de Salvador Escudero, poeta y político. Nos da un breve repaso de su vida, su andar desde su pueblo natal hasta al capital jalisciense y luego a la ciudad de México, su participación dentro de la revolución. Su paso político hasta ser, por unos días, gobernador de Jalisco, pero sobre todo hace énfasis en su obra poética, dejándonos ver algunos algunos trabajos como: Al lago de Chapala, No escuche quien no sabe de estas cosas, Qué estéril fue tu sangre Nazareno, Los bueyes, entre otros.

Le sigue Ricardo Sigala, que nos habla de la presencia en Zapotlán y de su legado del doctor Vicente Preciado Zacarías, desde su trabajo como odontólogo, sus artículos científicos, conferencias y su paso por la literatura, sin dejar de lado su amistad con Juan José Arreola y otro de su gran legado: en las aulas, primero en la preparatoria y después en la carrera de Letras Hispánicas, del CUSur.





Milton Iván Peralta, habla sobre Alfredo Velasco Cisneros, figura clave dentro de la cultura de Zapotlán el Grande, que en su periferia se cubrieron en su manto gente como Juan José Arreola, Félix Torres Milanés, Vicente Preciado, entre muchos otros.

Le sigue Salvador Encarnación, quien nos da a conocer a Francisco González Guerrero, donde la primera gran duda es el año y su lugar de nacimiento, que nos indica que es San Sebastián, “el corazón de la región sur”, dirán hoy en día.

González Guerrero dirigió la revista Nosotros, tuvo también cargos políticos, como director de la Escuela Nacional de Primaria y Especial en Jalisco, diputado federal, diplomático en España, Honduras, Cuba, Panamá, Colombia, Italia, Portugal y Guatemala. Miembro de la Academia Mexicana de la Lengua.

Pero si eso fuera poco, hay que agregarle que fue poeta, publicó el libro “Ad alture Dei”, en 1930. Después de fallecer apareció “Persiguiendo un sueño”.


Desde Autlán llega Guillermo Tovar Vázquez, que nos habla del poeta J. Jesús Nava Guevara, donde en un ensayo nos platica su vida y sus tragedias, su obra, las publicaciones, las dificultades de que tuvo en su andar.

Pero sobre todo hace énfasis en su obra poco conocida y menos valorada, en donde desde vida poca difusión tuvo y con algunos poemas que nos da en este trabajo, queda claro que vale la pena rescatarlo.





Pedro Valderrama regresa con Emmanuel Palacios, luego de publicar un libro “Obra reunida”, Keli ediciones 2024, en donde nos da un acercamiento a este poeta y político nacido en Tolimán, nos deja claro que todavía hay mucho que decir, pero sobre todo mucha obra por presentar.

Nos cuenta y adelanta, que encontró al hermano menor de Emmanuel Palacios, quien tiene documentos no conocidos sobre su obra, sobre su trabajo en al revista “Banderas de Provincias”, que por cierto José Luis Martínez dice “la mejor revista que se haya publicado fuera de México, que dio a conocer a Alfonso Gutiérrez Hermosillo, Agustín Yáñez, Efraín González Luna, José G. Zuno y José Cornejo Franco entre otros” (Literatura mexicana siglo XX, 1910-1949, página 88).

Valderrama adelanta y amenaza, una revisión sobre su libro de Emmanuel Palacios, para poder revalorizar este poeta que está quedando en el rincón de la memoria cultural de Jalisco.

Miguel Ángel López Barajas, nos habla sobre una de sus pasiones: Basilio Vadillo, hace algunos años había ayudado a publicar la novela La sortija del encomendadero, publicado por al Secretaría de Cultura de Jalisco en el 2014.

En este nuevo trabajo, Miguel nos habla de la vida y obra de Basilio Vadillo, pero sobre todo un breve análisis de la novela El campanario, esta novela revolucionaria y no sé si quepa también el termino dentro de la literatura indigenista, una novela llena de nostalgia por su tierra natal Zapotitlán -ahora de Badillo-, pero sobre todo las injusticias que viven la gente de ese pueblo que le tocó ver de la explotación, cuando era un niño.


Cierra el libro Andrea Reynoso Gutiérrez, con “Salvador Cortés: un delicioso sueño llamado vida”, que nos comparte el legado de este poeta de Autlán. Andrea nos regala algunas piceladas de la poesía de Salvador Cortés, nos narra algunos pasajes de su vida y de su obra “Solamente un delicioso sueño”, de la tragedia de perder a su amada Magdalena, que estaría presente dentro de su obra poética.


Esto es a grandes rasgos el contenido de este nuevo libro “Mosaico literario del sur de Jalisco. Voces y paisajes de una tierra de escritores. Volumen II”, donde además de rescatar a personajes casi olvidados, nos comparten los autores el gusto por el estudio y difusión de nuestros autores es una actividad reservada curiosamente para pocos, donde nos dejan ver el movimiento literario que se da en la regiones de Jalisco y nos da una muestra del trabajo y del ojo crítico y de la curiosidad que mueve a cada uno de los autores.

Pero cabe destacar que a pesar de parecer que cada autor escribió sobre quien quiso, sin que nadie les aconsejara, hay historias que se unen, enriqueciendo este libro, dos de los artículos que diremos que se “comunican”, es el Sigala con Vicente Preciado quien fue alumno y ayudó a perpetuar la obra de Alfredo Velasco.




Los otros dos artículos que se comunican entre ellos es con Salvador Escuedero y Basilio Vadillo, ambos fueron rivales, en diferentes frentes: en la política ambos buscaron ser gobernador de Jalisco al principio gana la elección Escudero, pero quien tomó protesta fue Vadillo. El otro terreno de enfrentamiento fue en el amor de Lupe Marín, Escudero la cortejó, pero Vadillo sí anduvo con ella hasta que lo dejó por José Guadalupe Zuno y más tardar con Diego Rivera.

Este son dos ejemplos de que nuestros hombres de cultura que buscan ser rescatados muchos de ellos se comunicaron, que trabajaron para destacar en este ambiente del arte y poner en alto una región que intenta dejar en el olvido a sus figuras que le han dado fama, pero para eso están los “rescatistas”, para desempolvar y refrescarnos la memoria.


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