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viernes, 18 de septiembre de 2026

La educación, ante el espejo de PISA 2025

 



Víctor Hugo Prado


Demoledores son los resultados obtenidos por los estudiantes mexicanos en PISA 2025, la evaluación de la OCDE que mide lo que saben y son capaces de hacer los jóvenes de 15 años en ciencias, lectura y matemáticas. Más allá de las cifras, el resultado coloca frente al espejo una realidad que difícilmente podemos seguir ignorando: la profunda crisis de los aprendizajes en México.



Los números hablan por sí mismos. México obtuvo 408 puntos en lectura, frente a 461 del promedio de la OCDE; 414 en ciencias, contra 482; y 388 en matemáticas, frente a 463. En las tres áreas nos encontramos muy por debajo del promedio internacional. En matemáticas, además, siete de cada diez estudiantes no alcanzan el nivel básico de competencia.

Muy lejos estamos de los sistemas educativos que encabezan la evaluación. Singapur y China —en su conjunto de economías evaluadas— aparecen entre los de mejor desempeño, acompañados por Japón, Corea, Estonia y otros países que han apostado por fortalecer conocimientos, disciplina académica y competencias científicas.





PISA no pretende decirlo todo sobre un sistema educativo, pero sí ofrece una fotografía difícil de desmentir. Y esa fotografía muestra que nuestros estudiantes están llegando a los 15 años con enormes dificultades para comprender textos, resolver problemas matemáticos y aplicar conocimientos científicos.

Las causas son múltiples: desigualdad entre regiones, carencias de infraestructura, insuficiente acceso a tecnología, condiciones económicas que obligan a algunos jóvenes a incorporarse tempranamente al trabajo y problemas sociales que favorecen el abandono escolar. Todo ello influye.
Pero también debemos mirar hacia dentro del sistema educativo. La formación y actualización permanente de los docentes, la calidad de los planes y programas de estudio y la solidez de los contenidos que se enseñan no pueden quedar subordinados a intereses ideológicos ni a ocurrencias sexenales, entre los que se encuentra el diseño de libros de texto sin solidez académica, sobrecargados de errores e ideología.





Las matemáticas, por ejemplo, no son únicamente números y operaciones: enseñan a razonar, ordenar ideas, analizar evidencias, resolver problemas y tomar decisiones.

Quizá hemos olvidado algo elemental: la educación es un derecho humano fundamental y una de las principales herramientas para combatir la pobreza, reducir las desigualdades y construir sociedades más justas.

PISA no condena a México. Nos advierte. Ignorar la advertencia sería mucho más grave que los malos resultados.


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