Fernando G. Castolo*
Al parecer, el detonante de toda esta historia fue el recordado líder moral don Fernando Pinto. A finales de los años sesenta, del pasado siglo, el joven Juan, recién casado, se acercó al también político para comentarle la mortificación de no tener un ingreso económico seguro para el sustento de su nueva familia.
Don Juan Cisneros se aplicó y los resultados fueron evidentes. Por supuesto, con la experiencia que adquirió, se hizo famoso en toda la comarca por la delicia de los cortes que ofertaba a los comensales. Hoy, es un referente obligado que guarda la añoranza de aquellos tiempos, pero con la celebración de que aún nos siga deleitando con sus sabrosuras gastronómicas, que combina con esa su peculiar sencillez y su don de gentes.
Visitar las carnes asadas "Juanito", sobre la calle Juárez, es un rito obligado para quienes tenemos el gusto y la exigencia de engullir lo bueno de la ciudad. Este local guarda una tradición de casi sesenta años y su presencia es tema de conversación para quienes aún transitamos trasnochados sobre la vieja Zapotlán. Don Juan Cisneros y sus carnes asadas son una parte esencial de esa historia e identidad que conserva celosamente nuestro pueblo.
*Cronista Oficial de Zapotlán el Grande.

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