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domingo, 3 de mayo de 2026

Gobernadores en capilla, estados unidos como referente

 



Pedro Vargas Avalos



No de ahora sino de siempre, México tiene que navegar ante los agraviantes intereses de los vecinos del norte. Aun teniendo un tratado mercantil vigente, y siendo el principal socio comercial de la potencia septentrional, nuestro país debe sortear la actitud agresiva del gobierno gringo, que ya contra los productos nacionales (con aranceles abusivos), ya contra los esforzados mexicanos que trabajan la tierra del Tío Sam (sufriendo persecuciones de la arbitraria migra), a diario busca perjudicarnos. Solo la hábil conducción de las relaciones del gobierno azteca frente al buscabullas Donald Trump, ha sabido salir avante, ante la admiración de casi todo el mundo, excepto los entreguistas miembros de la oposición que auspician una abominable intervención yanqui en la República.




Tras los ilegales procederes del tiránico estadounidense pelinaranja, secuestrando al mandatario venezolano Nicolás Maduro, o coadyuvando para que triunfaran en comicios los nuevos gobernantes de Chile y Honduras, se advirtió sus diferencias con el régimen de la Cuatro T. En el caso del chileno José Antonio Kast, publica Chilevisión el 8 de marzo reciente en Florida: “El gobierno de Kast ha mostrado sintonía con la política exterior de EE. UU., apoyando posturas contra el gobierno de Venezuela”. Por su lado el presidente catracho Nasry “Tito” Asfura, luego de su triunfo electoral, reconoció el respaldo de Trump “a la confianza del mandatario estadounidense en su trayectoria política, misma a la que adjudica haber obtenido la mayor cantidad de votos”. (CNN en español, 25-dic-2025). Luego vino el affaire del bloqueo a Cuba, que bajo serios amagos -velados, desde luego- hacia México, obligó a no enviar apoyos petrolíferos a la isla.


Y seguiríamos anotando otros eventos que prueban como existen discrepancias entre nuestra Patria y Washington, pero ahora nos interesa el nuevo conflicto, en el cual se involucra a los gobernantes de los Estados de Chihuahua y de Sinaloa: María Eugenia Campos Galván, conocida como Maru Campos, de extracción panista, y el morenista Rubén Rocha Moya, mandatario sinaloense quien el día del trabajo, ya pidió licencia a su cargo.


Los cargos para ambos políticos son delicados: a la exalcaldesa de Chihuahua, y ahora gobernadora de esa gran Entidad federativa, se le señala como principal responsable de una operación antinarcotráfico hecha por autoridades chihuahuenses -ayudadas por al menos cuatro elementos de la Agencia Central de Inteligencia ‘CIA’ o según alguna fuente, del FBI- entre el 16 y 19 de abril recientes, arrojando la muerte de dos de esos extranjeros, además del Director de la Agencia Estatal de Investigación y un oficial encargado de su custodia; todos viajaban en el mismo vehículo y la hora fue la una cincuenta de la madrugada del domingo 19 en las inmediaciones del caserío Polanco, municipio de Batopilas. Este lamentable acontecimiento es el que irradió que en el Estado chihuahuense actúan -se presume desde que Maru Campos es su gobernante, 8 de septiembre de 2021- extranjeros en acciones antinarcóticos, lo cual es flagrante irregularidad, pues los delitos por narcotráfico son de competencia federal, y en esta vez además se vio agraviado el asunto, porque solo la autoridad nacional puede autorizar la participación de agentes extranjeros en ese tipo de averiguaciones.





El Fiscal chihuahuense - César Jauregui Moreno, desde hace años colaborador de Maru Campos- hizo declaraciones contradictorias: los inodados y otros elementos, ejecutaban una operación para descubrir unos narco-laboratorios; luego se desdijo para precisar sobre los extranjeros, de que eran civiles, no agentes de la CIA o el FBI, sin mencionar a la DEA, que es la oficina especializada gringa contra las drogas. Los medios periodísticos aclararon que si eran empleados norteamericanos.


Lo anterior hundió a Maru Campos, por lo que luego de una fallida llamada telefónica de la Presidenta Claudia Sheinbaum, la entrevistó el Secretario de Seguridad Federal Omar García Hartfuch, quien le informó de la gravedad de la infracción cometida y ella se exculpó alegando que no sabía nada de esos operativos. Al respecto escribió el senador Javier Corral, exgobernador chihuahuense: “Maru Campos miente como respira; basta ver las diversas versiones y declaraciones que en una semana ha realizado el Gobierno del Estado de Chihuahua para conocer cómo ha institucionalizado la mentira como la principal respuesta al conjunto de irresponsabilidades, que ha realizado...”





El Senado de la República, despachó el 22 de abril- una invitación para que asistiera la mandataria norteña -junto a su Fiscal estatal- y explicara lo sucedido. Campos declinó asistir a la reunión programada para el 28 de abril, argumentando a través de un oficio que no era posible atender la invitación en los términos planteados y que el caso ya estaba bajo investigación. Con esa misma fecha -28 de abril-, Jáuregui renunció a la Fiscalía de Chihuahua, en medio de tremenda controversia por la acción antidrogas que comentamos; desde un día antes, Maru Campos había designado a Francisco Sáenz Soto, su incondicional, como encargado del despacho de la Fiscalía General del Estado (FGE). El movimiento, fundamentado en las facultades constitucionales de la mandataria, ocurre de manera inmediata mientras se define quién será el titular definitivo: aclaramos de que aun cuando deberían ser autónomas las fiscalías, en Chihuahua depende del ejecutivo, lo cual también es excepcional. A la par, Campos creó una Comisión para aclarar los hechos, encabezada por Wendy Paola Chávez Villanueva, una empleada de la Fiscalía y con el evidente objetivo de quitarle responsabilidad a la gobernante.


La titular del ejecutivo federal, Claudia Sheinbaum, subrayó que, en el caso de Chihuahua, no se cumplió lo previsto por la Constitución, por lo que envió un oficio a todos los gobernadores de Entidades federativas, precisando lo que se debe hacer en casos como el de los agentes extranjeros que nos ocupa. A su vez, la Fiscalía de la República, abrió las carpetas de investigación correspondientes.





Los partidos políticos tomaron posesiones sobre lo anterior. Las oposiciones, especialmente los panistas, afirmaron que Maru Campos es una valiente que ahora sufre persecución política. Alejandro “Alito” Moreno aseguró que el PRI elogia la inteligencia y el carácter de la gobernadora para enfrentar al crimen organizado. El PT en cambio, pidió se le juzgara por traición a la patria. De igual manera, la bancada de Morena en la Cámara de Diputados dio a conocer que buscará un juicio político contra la gobernadora de Chihuahua, tras el ingreso de agentes estadounidenses. El vocero, Arturo Avila, expresó: “Les puedo adelantar que el grupo parlamentario de Morena va a solicitar un juicio político contra la gobernadora Maru Campos”.

Ante esa situación, el 27 de abril sorpresivamente Estados Unidos acusa al gobernador de Sinaloa, Rubén Rocha Moya, además de otros nueve funcionarios de esa Entidad, por vínculos con el narcotráfico. La solicitud en un breve pliego, del gobierno de Trump, pidió la extradición de todos los señalados. México contestó asegurando que la Fiscalía estadounidense no cuenta con pruebas suficientes de su culpabilidad y, por otra parte, se advierte que varios de los sujetos enlistados, tienen fuero constitucional, por lo que no pueden ser detenidos sin procedimiento de desafuero. Sobre este paso que dio Washington, el diario hispano El País, difundió: “Estados Unidos dio el miércoles 27 el golpe de gracia a las relaciones bilaterales con México al acusar formalmente al gobernador de Sinaloa, Rubén Rocha Moya, de tener vínculos con el narcotráfico. El fiscal federal para el Distrito Sur de Nueva York, Jay Clayton, señala en su escrito, hecho público por el Departamento de Justicia, una lista con nombres y apellidos de funcionarios señalados por conspirar con líderes del Cartel de Sinaloa con protección e información a cambio de apoyo político y sobornos.” Se les imputa también, la conspiración para la importación de narcóticos, posesión de ametralladoras y artefactos explosivos, así como conspiración para poseer estas armas. (El País, 29-IV-026). ¡Y todo en una hojita!






Sobre este tema, desde luego que el ejecutivo Rocha Moya, negó totalmente su participación en hechos ilícitos. Morena, como partido lo respaldó. Y entonces, Maru Campos, criticó al partido guinda por ese apoyo al sinaloense, cuando a ella querían que compareciera ante el Senado. La Presidenta CSP, fue rotunda: “Si no existen pruebas claras, es evidente que el objetivo de estas imputaciones por parte del Departamento de Justicia es político”. (Declaración del 30 abril). Todavía más, al día siguiente, de gira en Palenque, Chiapas, dijo: la soberanía y los principios del país no se negocian.


Como dijimos al principio, están dos gobernadores estatales en capilla; uno -Rubén Rocha Moya- ya dejó el campo para investigar libremente su conducta; el segundo, es mujer y está decidida -Maru Campos, de Chihuahua- a no dejar su cargo, y como definida opositora al gobierno federal, ya maneja -con sus aliados- el trillado recurso de ser perseguida política. En el triángulo, repta Donald Trump, buscando falazmente debilitar a su colindante sureño.


Por ello debemos tener presente lo que este uno de mayo expresó la Presidenta: que no haya dudas, “ningún gobierno extranjero puede entrar en nuestro territorio…porque aquí hablemos mexicanos y mexicanas que defendemos la Patria”.




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