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lunes, 16 de febrero de 2026

Ciudad Guzmán, la ciudad que exige definiciones en la conmemoración de sus próximos quinientos años

 



Fernando G. Castolo*


La Ciudad conmemora en este año 2026 su 493 aniversario y es tiempo de hacer un alto para evaluar qué Ciudad queremos para el medio milenio. La fecha fundacional establecida, en términos religiosos, es la del 15 de agosto de 1533.



La tradición versa que el fraile Juan de Padilla dejó establecido un pueblo al que bautizó como Santa María de la Asunción de Zapotlán, y que, dos años después, al tiempo en que el primer virrey de la Nueva España, don Antonio de Mendoza, llegó a estas tierras mesoamericanas, se entrevistó con Padilla y le proporcionó todo lo que requería para edificar el primer convento de canteras, donde se incluyó el gran templo con sus anexos: claustro, atrio y huertos.

Con este cobijo igualmente se instaló el primer centro de enseñanza musical en el occidente mexicano, donde los naturales aprendieron coloquios que llevaron a la escena a manera de Pastorelas, como parte de la tarea evangelizadora.
Juan de Padilla trazó una ciudad inspirada en la "cuadrícula", manzanas de cien por cien varas castellanas, en donde se dispusieron los primeros peninsulares que habitaron la zona. Esta Ciudad cuadriculada partía de un centro donde había una gran explanada de suelo raso, circulada por los principales edificios de la comarca donde se instalaron los poderes civiles y eclesiásticos.

El pueblo se conectaba con el resto de la región a través del camino real (hoy calle Federico del Toro-Primero de Mayo), y contenía en sus muros el asentamiento indígena de Analco, al sur de la pequeña urbe.

Desde entonces, la Ciudad ha experimentado una serie de formas y reformas hasta darle su actual fisonomía, definiendo sus rasgos y su rostro, a partir de lo que sus pobladores han decidido intervenirla en diversas épocas. Las radicales modificaciones han entendido, sobre todo, la presencia de temblores de tierra que no dejan construcción sin cicatrices.





Aunado a ello, la capacidad económica de los residentes la han hecho más atractiva a partir de la implementación de calidades en sus arterias y edificios, así como en el mobiliario urbano. La Ciudad está a punto de conmemorar sus primeros 500 años de vida, y es momento de reflexionar qué Ciudad queremos para nosotros y qué Ciudad estamos legando a las generaciones que vienen detrás; por ello, debemos de propiciar factores que le den rumbo y certeza de que llegará a otros quinientos años con la seguridad de su amplia capacidad para transformarse y adecuarse a los tiempos y a las circunstancias imperantes.


* Cronista Oficial de Zapotlán el Grande.



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