Pedro Vargas Avalos
En este mes de febrero contemplamos los mexicanos que se llevarán a
cabo los trabajos legislativos para materializar la reforma
electoral, tan necesaria como lo fue la de índole judicial, pero que
enfrenta problemas más difíciles, porque ahora los aliados de
MORENA (el PT y el PVEM), con los cuales conforma la mayoría
necesaria para aprobar necesarias modificaciones constitucionales,
vislumbran que, a diferencia de la del poder judicial en la cual no
recibían menoscabo en sus privilegios, ahora sí pueden perder
posiciones políticas y prerrogativas monetarias jugosas, temas que
en esencia es lo que los mantiene en esa alianza, y por lo tanto se
muestran reticentes, esquivos o de plano molestos. Algunos de los
beneficiarios de esa situación, arguyendo mañosamente derechos y
democracia, están a un paso de ser insurrectos.
La voz popular es indubitable sobre lo que quiere en nuestra
política: que no haya tantos diputados y senadores no electos
directamente -es decir, que ocupen una curul los que sean electos por
votos, ya sea por mayoría o primera minoría-, y que son una carga
pesada para la democracia mexicana; de igual manera, está la
exigencia de que se disminuya el costo elevadísimo de comicios y
partidos políticos. La Presidenta ha reiterado que esta reforma
garantiza la autonomía del INE, la representación de las minorías
y la participación de los ciudadanos en los procesos electorales. En
la comisión que preside Pablo Gómez, se sostiene que se trataría
lo referente a si se conserva o legisla sobre el fuero -que a nivel
presidencial ya no existe, igual que en varios congresos locales- y
si se remodela lo relativo a los organismos electorales estatales,
que en muchos aspectos duplican los costos de las elecciones, puesto
que finalmente la instancia federal en este ramo, es la que dice la
última palabra.
Así las cosas, la mandataria nacional requiere del apoyo sólido de
su partido morenista y desde luego de sus aliados -PT y PVEM- a
efecto de lograr modificaciones indispensables a la Constitución,
para hacer viable la reforma electoral. En cuanto a MORENA no hay
duda de que la respaldan, aunque hace falta apretar algunos
tornillos. En consecuencia, se deben hacer ajustes en lugares
estratégicos, particularmente en los dirigentes de diputados y
senadores, pues son -aunque antes no lo fueran- morenistas quienes
ostentan el liderazgo en las respectivas cámaras federales: Ricardo
Monreal Avila en la de diputados, y Adán Augusto López Hernández
en el Senado.
Recordemos que ambos políticos fueron de los contendientes para la
candidatura presidencial lopezobradorista, frente a la ahora
Presidenta; los otros participes de ese proceso, fueron Marcelo
Ebrard, Gerardo Fernández Noroña -por el PT- y Manuel Velasco
Coello por el partido verde. Cuando el desenlace de esa carrera se
inclinó por Claudia Sheinbaum, solo dos co-aspirantes no fueron muy
conformes: Ebrard y Adán Augusto. El primero refunfuñó, pero luego
se plegó; el segundo se ausentó una quincena de todo acto en apoyo
a CSP: era clara su contrariedad. No dudamos que la diestra mano de
López Obrador sofocó (como en 2017 disipó el berrinche de Monreal
cuando perdió ante CSP la candidatura para gobernar la ciudad de
México) los descontentos. El precio fue que lograran ser guías de
las bancadas morenistas, el zacatecano la de diputados, y el
tabasqueño, la de senadores.
El partido guinda con su joven lideresa Luis María Alcalde Luján,
ha logrado evidentes avances, con excepciones en Aguascalientes,
Chihuahua, Durango, Coahuila, Querétaro, Nuevo León y Jalisco. En
su actual cruzada para afiliar miembros, anunció que ya llevan once
millones de ciudadanos, lo cual es formidable y hace aparecer
ridículas las cifras de militantes en el PAN -277 mil registrados- y
los restos del PRI, que eran hace dos años 1 millón 400 mil más o
menos, pero que ahora -con Alito como enterrador- tras las sangrías
sufridas no sabemos a cuánto ascienden.
Por lo anterior, se habla de que los morenistas necesitan ajustar su
maquinaria, pues habiendo crecido tanto ocupan de sagaces y limpios
líderes. Por lo pronto en donde se requería afinación, es donde
está la clave para alcanzar reformas constitucionales, es decir en
las cámaras federales. Y tocó a la de Senadores, ser la primera
donde se aplicaron medidas, consistiendo esta en que su coordinador
Adán Augusto López Hernández, fuera reemplazado.
Para explicarnos por qué dicho personaje fue relevado, se recuerda
que además de su actitud fría cuando la selección de candidato
presidencial, figuraron los desbarres que se le descubrieron durante
su desempeño como ejecutivo de Tabasco, destacando el nombramiento
como jefe de seguridad estatal a favor de Hernán Bermúdez Requena,
mencionado como cabeza del grupo delictivo llamado La Barredora,
razón por la que ahora está preso. Enseguida, se le señaló de
poseer una enorme riqueza que no ha nítidamente aclarado. Lo
antedicho, junto a su falta de lúcido manejo parlamentario, hizo que
ahora se le sustituyera en la bancada morenista y con ello en la
JUCOPO o Junta de Coordinación Política del Senado, que es el
órgano colegiado de gobierno en el Poder Legislativo Federal, tanto
de los diputados como en la cámara del Senado. El otro dirigente, el
de la cámara baja es Ricardo Monreal.
A su salida de coordinador, el de todos modos senador Adán Augusto
López, dijo que él es un soldado de la Cuarta Transformación y que
trabajará para sacar avante a su partido en los comicios de 2027.
Interrogado sobre con quien habría hablado sobre su renuncia,
lacónicamente expresó: yo hablé con quien tenía que hablar.
Destacados comentócratas -sistemáticos impugnadores de la 4T-,
dialogaron sobre el tema: “No sé si lo quita -la Presidenta- pero
sí se que lo absuelve”, expresó el intelectual des-apapachado
Héctor Aguilar Camín. Un paniaguado anodino, -Juan I. Zavala,
hermano de Margarita de Calderón Hinojosa- declaró que ningún
mérito atenía CSP por haber quitado de coordinador senatorial al
exsecretario de gobernación, porque solo era un tipo que estorbaba.
(Bote Pronto con Carlos Puig, 4-II-026, Milenio TV).
Los reporteros, con su agudo sentido indagatorio, buscaron al
coordinador de los diputados (Monreal) y lo sondearon, tanto sobre el
caso de su camarada del senado, como en cuanto a su propia posición
por aquello de que también estorba a la mandataria. Al respecto, el
experimentado zacatecano afirmó: “Muchos hacen leña del árbol
caído, pero yo no soy de esos”. Al arreciar el bombardeo de
preguntas, demostró su serenidad y a una sobre su permanencia como
guía de los diputados, luego respondió: “Tengo mi renuncia
firmada”. Con eso buscó atajar los rumores, porque sostiene que
“Soy de los que piensan que nadie somos indispensable”. Empero,
aunque admitió que no falta mucho para retirarse de la política,
precisó que por lo pronto continuará en su cargo de elección
popular y conductor de los diputados.
En suma, la jefa del gobierno federal, en su afán de afinar su equipo, se ha quitado ya varios lastres para poder gobernar con sello más propio. El primero fue el del Fiscal Federal Alejandro Gertz Manero, un auténtico estorbo para cristalizar sus planes de lucha contra la delincuencia organizada y la buena marcha del estado de derecho nacional. El segundo lo es el multicitado Adán Augusto López.
Como reflexión final, es pertinente que estemos alerta porque es casi seguro que, luego de la reforma electoral, habrá más remociones para afinar mejor la máquina que conduce Claudia Sheinbaum, que, para bien de México, confiamos que cada vez será más eficiente.

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