Páginas

▼

martes, 20 de octubre de 2026

Vecinos distantes, todavía

 




Víctor Hugo Prado


Recientemente, Francisco Abundis, director asociado de Parametría, empresa dedicada a realizar estudios sobre comportamiento social, opinión pública y análisis antropológico, publicó en Milenio un artículo sobre la tesis sostenida por el periodista británico-brasileño Alan Riding, corresponsal en México durante 12 años, entre 1971 y 1984, quien falleció en junio pasado en París.


Riding trabajó para medios como Financial Times, The Economist y la BBC. Durante los últimos seis años de su estancia en nuestro país colaboró con The New York Times. En 1984 publicó un libro polémico y revelador: Vecinos distantes, una obra que expuso las prácticas de los gobiernos priistas, sustentadas en la corrupción, el nepotismo y el control político. Por ello, señala Abundis, el gobierno mexicano intentó bloquear su edición en español, publicada un año después de la versión inglesa.

Carlos Fuentes defendió el libro y sostuvo que, con el tiempo, se convertiría en un clásico sobre México. También lo respaldaron intelectuales como Octavio Paz y Enrique Krauze. Riding describía un sistema en el que la corrupción parecía permear la vida pública y en el que el PRI había convertido al Estado en un aparato de control: partido y gobierno eran, prácticamente, una misma estructura.

Pero una de sus tesis centrales trascendía la política mexicana. Sostenía que “probablemente en ningún lugar del mundo existen dos países, uno al lado del otro, que se entiendan tan poco como México y Estados Unidos”.

Casi medio siglo después, la afirmación conserva una sorprendente vigencia. México y Estados Unidos permanecen unidos por una frontera, una economía y una historia compartidas, pero separados por profundas diferencias culturales y psicológicas. Idioma, moneda, relación con la ley, instituciones, Estado de Derecho, economía, desarrollo, infraestructura e incluso deportes expresan dos realidades que, pese a su proximidad, no siempre se comprenden.





La relación bilateral se mueve así entre una integración económica inevitable por la vecindad y una resistencia política alimentada por agravios históricos. México necesita a Estados Unidos, pero al mismo tiempo suele mirarlo con desconfianza.

A 42 años de la publicación de Vecinos distantes, una encuesta de Parametría parece confirmar la vigencia de aquella percepción. El 48% de los consultados considera que México debe estar “más cerca de América Latina”, mientras que apenas 33% prefiere estrechar sus vínculos con Estados Unidos.
La paradoja resulta evidente: mientras los mercados, las cadenas productivas y los flujos migratorios han ligado profundamente el destino material de México a Norteamérica, una parte importante de la sociedad continúa mirando emocional y culturalmente hacia el sur.

Quizá ahí permanezca la verdadera distancia que describió Riding: México puede estar económicamente cada vez más cerca de Estados Unidos, sin sentirse necesariamente más cerca de él. ¿Usted que prefiere, sur o norte?


No hay comentarios.:

Publicar un comentario