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martes, 6 de octubre de 2026

Las torres de la santa iglesia catedral

 


Fernando G. Castolo*


Cuando el gran templo parroquial de Zapotlán quedó concluído y se inauguró el 8 de octubre de 1900, el ingeniero Domingo Torres sugirió al Cura Silviano Carrillo y Cárdenas que ya no insistieran en sumarle más peso a la edificación. Claro, ya existía la remota idea de construirle torres.



Los originales planos de nuestro máximo templo fueron trazados por el arquitecto Manuel Gómez Ibarra, aquel que diseñó las peculiares torres de la Catedral Metropolitana de Guadalajara. Entonces, la primera piedra fue puesta por su primo, el entonces párroco Antonio Zúñiga Ibarra.


Era el 27 de mayo de 1866 (según se consigna en la cantera tallada que ostenta el inmueble en su fachada poniente). Poco a poco los trabajos transcurrieron bajo la supervisión y entusiasmo del presbítero Pablo Contreras Cobián quien, además, dispuso parte de su fortuna en beneficio de las obras. Finalmente, y después de 34 años, Silviano Carrillo decide apresurar su apertura, cerrando bóvedas y ornamentando sus interiores, con el apoyo económico del entonces mayordomo de las solemnidades Josefinas Severo Vizcaíno Adame.


La fecha designada fue la que quedó dicha, realizando la solemne apertura el señor Deán y Vicario General de la Catedral de Guadalajara e ilustre zapotlense Francisco Arias y Cárdenas. Los años pasaron y, un día, un zapotlense radicado en la ciudad de México, donde realizó una gran fortuna, entusiasma la idea de dotar de torres a la Parroquia. El proyecto se presentó en las Décimas de 1951, siendo mayordomo Demetrio López.


Para 1953 recae la mayordomía en ese hijo "ausente" llamado Antonio Arias Pedroza. Entonces, lanza la consigna: "yo pago la torre de la nave de Señor San José; la Colonia zapotlense de Guadalajara, la torre de la nave de la Virgen del Rosario; y la torre central que la haga el pueblo de Zapotlán...". Así se hizo, pero las obras iban lentas. Las Décimas de ese año traían una imagen panorámica de la ciudad, donde se aprecian dibujadas las anheladas torres. Las fiestas de 1953 se verificaron y las torres no estaban terminadas. Entonces, la colonia zapotlense de Guadalajara elevó la voz y propuso: "Si las torres se terminan pronto, obsequiamos el reloj de cuatro carátulas de la torre central...". Los aplausos no se hicieron esperar por esta consigna tan espontánea. Así fue. Las torres finalmente quedaron bendecidas e inauguradas el 19 de marzo de 1954. Con esa magnífica imagen constructiva la vieja Parroquia alcanzó el designio de Santa Iglesia Catedral, al tiempo en que Ciudad Guzmán fue elevada a cabecera diocesana en 1972.


Muy pronto, sin embargo, veríamos colapsar aquellas torres y se cumpliría la profecía del ingeniero Domingo Torres quien había sugerido no ponerle más peso a la edificación. Las torres quedaron maltrechas después del sismo del 19 de septiembre de 1985, las que fueron definitivamente desmanteladas. Existe y persiste la idea, hoy en día, de retornarle sus torres. El Instituto Nacional de Antropología e Historia no lo permite por ser un bien patrimonial nacional protegido. Nuestro alcázar Josefino tiene un nombre oficial: Santa Iglesia Catedral y Basílica Lateranense de Nuestra Señora de la Asunción (patrona fundacional) de Zapotlán.


*Cronista Oficial de Zapotlán el Grande.



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