Salvador Encarnación*
Ante el torrente de conocimientos que Juan José Arreola prodigaba al entrevistarlo, había que encausar ese caudal que rebasaba, y con mucho, el tema, la grabación y no digamos la libreta de apuntes. Los recuerdos y lecturas le llegaban a Juan José y de inmediato las hilvanaba a la conversación aunados a sus movimientos actorales: manos y ojos principalmente eran el complemento a su decir.
El entrevistador es el límite del cauce. Él conduce y sobre todo respeta el tiempo permitido por el entrevistado y el espacio que proporciona el medio de comunicación. Con Arreola generalmente no había tiempo límite. Con generosidad el maestro “le entraba a la plática” y, a la pregunta —a manera de ejemplo—, de la relación de las partidas de ajedrez con el cuento, la plática se deslizaba a los mejores ajedrecistas y sus jugadas culminantes; incluidas las fechas de los encuentros.
Una célebre entrevista a Juan José Arreola la realizó Emmanuel Carballo que la reunió en el libro Protagonistas de la literatura mexicana. Ahí, al inicio, Carballo comenta el contenido de ella y destaca que Arreola dice: “…frases posibles para futuros textos”. Sí, de manera pródiga el lector las va leyendo para percatarse, con el tiempo, que se quedaron ahí como una posibilidad. Y no sólo frases, sino también compromisos hechos por él mismo. Se le preguntó en 1987: “Y el libro Arreola nos aproxima a Claudel. —Ah, ese sí tiene que aparecer pronto. Qué bueno que me lo recuerdas porque ahora que vaya a México voy a ocuparme de eso, porque a ese libro sí le tengo mucho interés”. Pasaron los años y el libro nunca apareció por ningún lado.
} Tere Vale en su libro Arreola Vale, hace un breve comentario sobre algunas características al entrevistar a Arreola:
Enfrentarme de lunes a viernes a una conversación desmadejada, impredecible y que comenzaba en un punto y terminaba al otro lado del planeta era muy excitante. Así, día tras día, nos adentrábamos en mil y un temas, sus hermanas en el pueblo o la Segunda Guerra Mundial, la separación de los amantes o el arroz blanco que le hacían en su casa”.
En los ejemplos expuestos se coincide en la abundancia de conocimientos que poseía Arreola y gracias a ellos, los podía compartir con facilidad y felicidad. Y más. Escucharlo era caer en la magia con la que envolvía su decir.
Fernando del Paso entrevistó más de cuarenta veces a Juan José Arreola en un lapso cercano al año. La razón la expuso en el epílogo: “Que Juan José me contara su vida para hacer, con esa narración, un libro”. El resultado fue Memoria y olvido. Vida de Juan José Arreola (1920—1947). En esa sección, Fernando del Paso escribe sobre su experiencia de entrevistar a Arreola:
…interrumpirlo un sinnúmero de veces para hacerlo volver a los principios de conversaciones que se habían bifurcado y vuelto a bifurcar no hasta el infinito, pero sí hasta los límites de mi paciencia. Lo que no quiere decir que esos desbalagamientos carecieran de belleza: en Juan José su conversación, como el rayo de luz que atraviesa un prisma, se dispersa en todos los colores del paraíso, aunque en ocasiones, por fortuna, lo que nos cuenta, cuando parece haber dado un vuelco irreversible, del rabo pasa al cabo sin que nos enteremos, como la mágica superficie de la banda de Moebius.
Existe un sinnúmero de entrevistas que concedió Juan José Arreola a lo largo de su vida. Se han hecho recopilaciones con ellas y el resultado es fascinante: es recordar el tono de su voz, la forma en que lo dijo; ahí brota la experiencia de un excelente lector.
1 Carballo, E. (1989). Protagonistas de la literatura mexicana.
México: El Ermitaño/ SEP.
2 Ídem. Pág. 446
3Encarnación, S. (24 de agosto de 1987). Los auténticos lectores son tan raros como los buenos escritores: Arreola. Punto.
4 Vale, T. (2018). Arreola Vale. México :
Gobierno del Estado de Jalísco Secretaría de
Cultura/ Miguel Ángel Porrúa.
5 Ídem. Pág. 14
6 del Paso, F. (1994). Memoria y olvido. Vida de Juan José Arreola (1920—1947). México: CNCA.
**Consocio del Capítulo Sur, de la Benemérita Sociedad de Geografía y Estadística del Estado de Jalisco.

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