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viernes, 12 de junio de 2026

"Chalío", la inspiración renacentista plasmada en Zapotlán

 



Fernando G. Castolo*


Desde 1936 y hasta 1940 radicó en esta población el distinguido jalostotitlense don Rosalío González Gutiérrez, pintor de cabecera del arzobispo tapatío José Garibi Rivera. Asistido de una gran sensibilidad y gracia de influencia renacentista en sus obras, fue promovido para dejar en varias parroquias de Jalisco, Aguascalientes y Michoacán hermosos lienzos que embellecen los recintos católicos.


Cuando en 1936 se aproximó el muralista José Clemente Orozco a su natal Zapotlán para pintar algo en algún gran muro disponible, observó que Rosalío estaba a punto de iniciar los trabajos en la entonces Parroquia (hoy Catedral), a invitación del cura Antonio Ochoa Mendoza y con el apoyo económico de Guillermo Ochoa Mendoza (electo mayordomo para las fiestas juramentadas de 1937). Orozco, que respetaba el trabajo de este colega, decidió abandonar la idea y se alejó sin nunca más pretender cristalizar su idea.





Rosalío González pinto cuatro monumentales lienzos (que quedaron adheridos a los muros, a manera de murales) en que plasma escenas piadosas que ensalzan la presencia de la Sagrada Familia en Zapotlán: "El carpintero de Nazareth", "La Batalla de Lepanto", "Tránsito de San José" y "San José, patrono de la Iglesia Universal". Además, adornó las pechinas de la cúpula central con ángeles que encumbran los atributos del Padre Putativo de Jesús. Finalmente, también se encargó de pintar la hermosa alegoría de la titular del templo: Nuestra Señora de la Asunción, ubicada en el ábside. Sin embargo, dejó una obra más, en caballete, que no se encuentra considerada dentro del catálogo de obras de Rosalío González. Se trata de Nuestra Señora del Refugio, ubicada en el ingreso frontal sur del templo parroquial de San Antonio de Padua, hermosa madonna que es parte de los tesoros artísticos de los católicos zapotlenses.






A Rosalío González Gutiérrez igualmente debemos la exquisitez y buen gusto de las alegorías, todas inspiradas en escenas bíblicas del renacimiento, logrando impregnar un interesante realismo a las montajes que fueron el deleite de propios y extraños por muchos años. Había un exceso de dorados, telas coloridas en seda, tocados elaborados y complejos diseños que evocaban el paraíso en la tierra. Rosalío (Chalío) nació en el rancho La Mesa en 1892, enseñado y perfeccionado en su arte por alarifes y artistas de la provincia de los Altos de Jalisco.

Sus obras en Zapotlán siguen siendo inspiradoras para los espectadores que sabemos de la calidad en su pincel; por algo el propio Orozco lo respetaba.


*Cronista Oficial de Zapotlán el Grande.


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