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martes, 14 de abril de 2026

La aportación culinaria de Lupe Marín

 



Fernando G. Castolo*



La gastronomía mexicana es considerada Patrimonio de la Humanidad, y una zapotlense contribuyó sobremanera para alcanzar ese status de reconocimiento universal. Una faceta poco estudiada de la zapotlense Lupe Marín es justamente su aportación al arte culinario que cautivó el gusto de grandes artistas e intelectuales durante gran parte del siglo XX.



El casarse con el muralista Diego Rivera le dio la oportunidad de relacionarse con un selectivo ambiente de entes creadores que visitaban al Maestro pero se quedaban siempre con ella en la cocina. El matrimonio duró poco, y cuando Diego se vuelve a casar con Frida Kahlo fue Lupe Marín la que preparó el gran banquete que se obsequió a los invitados. En ese momento su fama se exponenció, cuando todos expresaban las delicias que Lupe Marín confeccionaba desde la cocina: birrias, frijoles de fiesta, pozoles, tamales, atoles, moles, ates, conservas, y un largo etcétera de un íntimo recetario que, seguramente, heredó de su ancestros, todos zapotlenses. Los olores a especias e ingredientes invadían las residencias en que Lupe Marín era invitada o se acomedía a preparar alimentos.




Frida aprendió los secretos de aquella cocina y la internacionalizó, ganándose desde entonces el prestigio que actualmente envuelve a la cocina tradicional mexicana. Salvador Novo fue un constante asistente en la cocina de Lupe Marín, quien se encargó de documentar sus preparaciones, generando invaluables aportes sobre los secretos de esta cocina.





Es cierto, Lupe Marín fue una mujer polémica como escritora y como protagonista de diversos escándalos, pero poco se reconoce su gran aporte desde la trinchera del arte culinario mexicano.

*Cronista Oficial de Zapotlán el Grande.

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