E.R.G.
(Enrique Ruiz García)
He
aquí el libro publicado por el fondo de Cultura Económica de uno de
los jóvenes escritores de México.
Juan
José Arreola es, por decir algo definible, síntesis dramática de
la vocación y la pelea del escritor frente al mundo. Delgado, más
bien hombre de perfil, Juan José Arreola se ha destacado,
igualmente, en el campo del teatro, donde ha ido, persiguiendo sus
fantasmas favoritos, tanto como autor que como actor. Ambos a dos.
Son
famosas, en cierta honda y peculiar manera, las representaciones del
cuadro universitario, un día a la semana, en el Teatro del
Caballito. Entre esos actores se encuentra Juan José Arreola.
El
libro de hoy, este su Confabulario
y Varia Invención
—dos libros en uno— sorprenderá, quizá, al lector español por
la riqueza exacta, meticulosa y complacida del idioma. Es una
abundancia de espejo, de fuente. Sus cuentos, rigurosamente
intelectuales frente a los cuentos populares, vivos y chispeantes de
su compatriota Juan Rulfo, poseen un humor desenfadado, una vena
irónica mortecina, profunda y casi ceremoniosa. Quizá dolorida.
Juan José Arreola decía un día que le gustaría conocer un pueblecito español. No sé si por el acento, por la sangre o por aquello de la necesidad de echarse a dormir en una planicie nueva: meseta de Castilla, tierra para el trigo o para la nieve. El hecho cierto es que Juan José Arreola, con sus límites y con su fuerza, es uno de los escritores —escasamente por encima de los treinta— que merece la pena conocerse, porque, siendo de allá, posee y tiene, no obstante su cultura francesa, ese fondo de pozo, ese agrio dolor, mezclado con la esperanza, de que rebosa bien la bolsa española de los buenos y malos humores.
Tres
maestros tengo en las letras, ha dicho Juan José Arreola: Alfonso
Reyes, Ortega y Borges. Tres eran tres y los tres con gusto y
perfección por el idioma. Pero Juan José Arreola, en esos breves
cuentos, fantasías y casi epitafios del Confabulario
y Varia
Invención, parece que
lo ha querido todo y ha renunciado a todo. Al menos se nota el dolor
seco y olvidado entre el papeleo blanco de las hojas. A veces, su
castellano es así: “Hay en Zapotlán, una plaza que le dicen de
Ameca, quién sabe por qué. Una calle ancha y empedrada se da contra
un testerazo, partiéndose en dos. Por allí desemboca el pueblo en
sus campos de maíz. Así es la plazuela de Ameca, con su esquina
ochavada y sus grandes portones…”
E.R.G. Confabulario y Varia Invención de Juan José Arreola. Pueblo. 13 de junio de 1957: 13.
N.B.
En esta fecha, 1957, el periódico Pueblo
era dirigido por Emilio Romero Gómez quien llevó a este diario a
ser uno de los más influyentes de Madrid, con un tiro de los 300 mil
ejemplares en su mejor época, según informan varias notas.
Las siglas de E.R.G., corresponden, con un mínimo de error, a Enrique Ruiz García (Juan María Alponte) quien en esa fecha era un periodista de temas internacionales y formaba parte del cuerpo de redacción del periódico Pueblo. Un año después, 1958, ganó el Premio de Periodismo Fraternidad Hispánica. Su cambio hacia posturas contra el franquismo, hicieron que se exiliara en México donde murió en el año de 2015. Fue un periodista e historiador de amplísima biografía. S.E.

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